
Poseedora de una marcada identidad, la provincia de Guipúzcoa condensa en un pequeño territorio grandes atractivos.
Cada comarca tiene su personalidad, son 86 kilómetros de costa guipuzcoana alternados con acantilados, playas y puertos de gran tradición que, junto al intenso verde de su interior con un sinfín de recorridos entre caseríos, ermitas y medianas cumbres, dan a este territorio un intenso equilibrio.
La provincia de Guipúzcoa tiene tradición turística, un tipo de turismo que sabe compartir con los visitantes los placeres que apasionan a las gentes de la tierra. Por eso existe gran esmero en ofrecer un tipo de alojamiento que conjugue comodidad y esencia de un pueblo con gran bagaje histórico. Conocidos hoteles, balnearios se dan la mano con un turismo rural cuyo principal mensaje es: placidez disfrutando del contacto con la naturaleza.
Los guipuzcoanos son conscientes del auge que tiene su costa con sus atractivas playas. Todas y cada una, suponen un recurso indispensable para disfrutar del mar Cantábrico. Playas como la de Zarautz, Zumaia o Pagoeta forman parte de las cinco comarcas que conforman el área de costa: Debabarrena, Urola Kosta, Donostialdea, Oarsoaldea y Bidasoa-Txingudi. Junto a ellas, también la cara verde, en los cercanos parques naturales de Aiako Harria y Pagoeta.
Disfrutar de estos fantásticos parajes donde pasear y disfrutar de la naturaleza como el monte Ernio, o el macizo de Izarraitz, sería imposible sin estancias donde recalar. Una Guipúzcoa rural con casas cuyo esmero garantiza una calidad y una belleza a los visitantes de sus pueblos. Ferias, mercados, gastronomía, … toda una intensa actividad rural palpable si decide alojarse en las múltiples casas rurales de la provincia de Guipúzcoa.
Los motivos para visitar la provincia son más que sobrados: Playas, villas monumentales, parques naturales, rincones con encanto, museos y una oferta gastronómica difícil de igualar.
San Sebastián: serena elegancia
Canopy: suspenderse en medio de la nada