
Espacio privilegiado donde los Pirineos se encuentran con el mar. Triangulo de oro y de mar brava con un rincón que es como la quinta esencia de ese cruce de mar y montaña. Así define el escritor Luis Racionero la incomparable Girona.
La Costa Brava, la conocidísima y admirada costa, discurre de Blanes a Portbou con las playas más solicitadas del sur de los Pirineos. Pero la provincia de Girona son un paradigma de ambientes ecológicos, de espacios naturales, de valles y cumbres, de bellísimos parajes, a los que hay que añadir la riqueza de yacimientos prehistóricos, ruinas griegas y romanas, castillos medievales, esbeltas catedrales y palacios góticos y renacentistas.
Cuenta con tres Parques Naturales: Els Aguamolls de L’Empurdá; la zona volcánica de la Garrotxa, de un valor ecológico excepcional y en cuyo norte se encuentra la Serra de l’Albera que separa L’Empordá del Roselló; y el Cap de Creus. Añadir la reserva de las Illes Medas, convertidas en una indiscutible atracción turística, son un auténtico museo submarino donde observar ecosistemas propios del Mediterráneo.
Todas sus comarcas son excepcionalmente atrayentes, pero quizá sea la Garrotxa, el lugar ideal para ignorar el paso del tiempo. Encontramos ejemplos en Besalú, villa de irresistible belleza, que conserva sus porches y plaza medievales, o Castellfolit de la Roca, donde las impresionantes rocas basálticas recuerdan el carácter volcánico de la zona. Son pueblos que embelesan y embrujan al viajero, decidido a sentir la paz alojándose en las casas rurales, masías y hoteles rurales que salpican la zona y que han sido calificados de las más bellos y de mayor calidad.
Lo mismo ocurre en las comarcas de El Pla de L’Estany, El Gironés, y la zona interior de La Selva, Baix Empordá y L’Alt Empordá, localidades como All, Camping, Vilamari Vilademut, Fornells de la Montanya, Fornells de la Selva, Sant Feliu de Boada, Vilanova de la Muga, Fortia o Serrinilla, ofrecen al viajero bellos parajes, cimentados de valles, lagos y cumbres de hechizante encanto, lugares que conservan intactas su tradiciones, donde conocer a sus gentes y departir mientras se disfruta de la gastronomía típica de la zona, pasear por sus calles llenas de historia, y finalmente, descansar eligiendo sus cómodos hoteles y casas rurales ubicadas en estos rincones de indescriptible belleza.
No olvidamos un importante foco cultural que convirtió la provincia de Girona en centro de atención universal: Dalí y su Teatro Museo, donde Figueres y Cadaqués, se disputan el número de turistas que las visitan y que se calculan en miles al año.
Salt del Fitó, la cascada de la Sierra de L’Albera
Canopy: suspenderse en medio de la nada
Ensalada de crujiente de jamón ibérico con aguacates