
Paisajes virginales, montañas, grandes llanuras, ríos, en la provincia de Cáceres existe un valioso mosaico paisajístico así como histórico-artístico.
El corazón más bravío y agreste de la provincia lo encontramos en la comarca de los Ibores, Jara, y Villuercas, último reducto de fauna salvaje, pero la mejor joya de la zona es el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, declarado Patrimonio de la Humanidad, y situado en la Puebla de Guadalupe. Y si hablamos de joyas, esta vez naturales: el Parque Natural de Monfragüe, Reserva de la Biosfera y en el que habitan numerosas especies protegidas, en él confluyen diversos ecosistemas. En sus proximidades, localidades como Villareal de San Carlos, Cañaveral, Malpartida de Plasencia, Serradilla o Pedroso de Acím, albergan numerosas hospederías, hoteles, y casas rurales donde poder descansar y reponer fuerzas para seguir deleitándose de conjuntos históricos y parajes naturales de indiscutible belleza.
Siguiendo un breve recorrido por el rico patrimonio de la provincia, la comarca de Alcántara, Tajo, Salor y Almonte posee un gran bagaje histórico que se extiende desde la frontera de Portugal hasta la penillanura cacereña. En ella se encuentra el Puente Romano de Alcántara, de impresionantes dimensiones y catalogado como el mayor del mundo.
Y para aquellos que desean la placidez de paisajes de infinitos olivares, merece la pena visitar la comarca de Tierras de Granadilla. Rodeada de bellos parajes como Sierra de Gata, las Hurdes o el Ambroz, está considerado habitat privilegiado de venados, zorros y buitres. Los modernos albergues, las confortables casas rurales y los hoteles con encanto de Oliva de Plasencia y Granadilla, colmarán sus necesidades al máximo. En ellos podrá departir con los lugareños y degustar su gastronomía basada en el cochinillo, cordero y dulces caseros.
Y más bellezas naturales: la Sierra de San Pedro, donde se encuentran la mayor concentración de dólmenes de Extremadura; también la Sierra de Montañez, que separa las cuencas del Tajo y el Guadiana. All norte, la comarca de La Vera, bañada por el río Tietar, cuya agua baja en forma de gargantas, torrentes y piscinas naturales, y donde se encuentra el Monasterio de Yuste. Y dos Valles mas: el Valle del Alagón y el Valle del Jerte, este último, de incomparable hermosura por sus miles de cerezos que pueblan las laderas y uno de los atractivos turísticos más buscados, además de punto de partida de bellas rutas como la Garganta de los Infiernos, declarada Reserva Natural o el paraje de Los Pilones.
Las villas de Cabezuela del Valle o Tornavacas pertenecen al municipio de Jerte y además no perderse su riqueza monumental son lugares donde poder alojarse, pues sus alojamientos rurales, bien casas rurales, bien hoteles rurales, aportan un entorno relajante a la estancia.
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