
Típicamente mediterránea, sus rasgos están fuertemente confrontados: costa, alta montaña y bosques.
El litoral de la provincia forma una amplia curva oval desde el mar Menor hasta más allá del norte de Denia. Un litoral donde se distinguen dos partes claramente diferenciadas y cuyo límite es el cabo de las Huertas. Se caracteriza por accidentes como el cabo de Santa Pola y la isla de Tabarca. En la parte septentrional, la proximidad de las montañas a la costa, da lugar a un litoral recortado en el que se alternan los acantilados, calas y peñones con pequeñas ensenadas.
Por su situación, la provincia de Alicante goza de un clima anhelado por cualquier viajero, consecuencia que ha llevado a otorgar a la provincia de una rica variedad de alojamientos que van desde hoteles, apartamentos, albergues, camping a casas rurales distribuidas en toda la provincia de Alicante.
Pero Alicante además de su conocidísima costa, también es poseedora de sierras y valles en su interior. Las comarcas que conforman la provincia, ofrecen un importante contraste de paisajes coronado por un marco geográfico de enorme calado.
Atravesado a su vez, por una laberíntica red fluvial cuyo protagonismo está en el río Segura que discurre entre Orihuela y Guardamar, los lugares que se asientan en la zona son de una enorme belleza, la sierra de Bernia es un ejemplo, así como los valles de Guadales o de Taberna cuyos pueblecitos albergan casas rurales con encanto y tan llenas de detalles, que la duda ante la posibilidad de pasar unos días de descanso en ellas, casi ofende.
Las excelentes condiciones de su litoral y la cualificación de los servicios confieren a las vacaciones en la provincia de Alicante de un esplendor digno de un lugar especial.
Tierras alicantinas
Snorkel: sumergirse a pulmón libre
Habas con jamón y zanahorias